domingo, 2 de octubre de 2016

Aquiles

Es todo tan mágico, que me asusta que sea un sueño. Sos tan efímero, que temo tocarte y que te hagas polvo en el viento. Te veo dormir, y veo el amor en su forma más humana posible. No recuerdo cuándo fue la última vez que sentí que, tal vez, todo puede estar bien, que no tengo de qué preocuparme. La diferencia entre tu mano y la mía contrasta con lo bien que encajan juntas, y como se encuentran hasta en la oscuridad, guiadas por un magnetismo casi tangible. Quisiera decir que sos mi debilidad, mi talón de Aquiles, pero no seria justo. Sos el que me empuja a seguir, a ser como quiero ser sin importar los demás. Sos el que me agarra la mano cuando quiero caminar por el cordón de la vereda. Sos el que me hace ver como pasa el tren por debajo de nuestros pies, porque yo estoy tan asustada de la altura como para apreciar lo hermoso del momento. Sos todo lo que, sin saber, buscaba en otras personas, y nunca pude encontrar. Menos mal que el universo es sabio, y en sus infinitas vueltas, nos encontramos vos y yo.

Luz

Todo en mi vida estaba a medio alumbrar, como si la lamparita que iluminaba estuviera haciendo cortocircuito. Prendía y apagaba. A veces había luz, casi siempre a oscuras. Me acostumbré a la sombra, a andar a escondidas para que no me vieran los demás. Hasta que un día apareciste vos y prendiste todas las luces del mundo. Me cegaste por un tiempo con toda tu luz, pero después pude ver claro. Y, de repente, todas las canciones de amor son para vos. Los atardeceres no son lo mismo si no estás abrazándome. No es lo mismo caminar si no es agarrada a tu mano. Caballito sin vos perdió toda su magia. No quiero estar en otros brazos que no sean los tuyos, ni contar lunares si no están en tu espalda. Escribo esto para vos, y para mi. Para cualquiera que quiera leer, para que lo tengas presente: te quiero. Te quiero feliz, te quiero triste y te quiero todo lo que está en el medio. Te quiero de cualquier forma que pueda tenerte, porque quererte es hermoso y no me asusta decirlo. Antes escribía para no ahogarme con las palabras, ahora escribo para abrazarte con ellas. Y para que, cada vez que me leas, me sientas al lado tuyo, acostada en tu pecho o entre tus brazos, aunque estemos a kilómetros de distancia. Sobre todo para recordarme todos los días que vos alumbras todo, y que ojala nunca me dejes a oscuras.

Cosas.

Bueno, no se muy bien que escribirte porque todas las palabras que se me ocurren parecen poca cosa al lado de todo lo que me haces sentir. No se compararte con cosas que no sean hermosas, como tampoco se dormir sin soñar con vos. Sos en lo que pienso cada mañana, y por lo que tacho los días en un calendario hasta el sábado. Sos lo único que me hace levantarme a la mañana un fin de semana, y desvelarme reviviendo todo lo que vivimos juntos. Sos lo único que puedo comparar con cosas lindas. Sos lindo como el olorcito a tierra mojada antes de llover, como las sábanas recién lavadas contra la piel, como sentir el viento y el sol en la cara, como mojarse en la lluvia y que no te importe porque sos tan feliz, me haces tan feliz. Sos todo lo que yo no sabía que necesitaba, y gracias al destino lo supe. Y lo único que sé con certeza, es que no quiero necesitar nada más en toda la vida. Quiero necesitarte a vos todas mis mañanas, caminar de la mano todas las tardes, y abrazarte todas las noches.

Frío

Cuando son las 3:39 am de un miércoles, el calor y que estas lejos no me deja dormir, un poco sufro. Por el calor un poco, pero más porque se que si estuvieras acá, es primavera siempre. No se muy bien que hacer porque nunca te tuve tan lejos. Entonces me siento en el patio a pensar. A pensar que no se que estas haciendo, si pensás en mi, si me extrañas. Seguro que sí, pero viste que soy así, media retorcida, y siempre dudo. Me preocupa no saber si te quedaste sin medias porque todas se te mojaron con la nieve; si te estas tapando bien el cuello y las orejas; si no tenés frío en los pies cuando dormís. Igual después miro las pocas estrellas que hay en el cielo, y me consuela bastante saber que, en la otra punta del país, vos ves el mismo cielo que yo. Y un poco te siento al lado mio. Igual volvé, que buenos aires es muy gris sin vos.